Tanto como las luchas de gladiadores, a los romanos les gustaban las carreras de carros que se celebraban en el Circo Máximo. Allí se reunían entre 250.000 y 400.000 espectadores que llevaban hasta el fanatismo la afición a sus colores, el azul para los aristócratas y el verde para los plebeyos. Estudiaremos este tema ligándolo al de los gladiadores, el otro gran espectáculo de masas.

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Cultura Clásica.

 

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