Patética huida de pompeyo

[96] (1) Pompeyo, una vez que los nuestros ya habían irrumpido en la empalizada, cogiendo un caballo, tras arrojar las enseñas de general, salió del campamento por la puerta decumana y sin detenerse, a todo galope, se dirigió a Larisa. (1) Y no se quedó allí, sino que con la misma celeridad, cogiendo en desbandada a algunos de los suyos, sin interrumpir la marcha durante la noche, con una escolta de 30 jinetes llegó hasta el mar y se subió a una barquichuela de las de transportar trigo.

 Cayo Julio César Guerra Civil III, 96, 3-4

 

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