Siempre agradeceré a Scauro que me hiciera estudiar el griego a temprana edad. Aún era un niño cuando por primera vez probé a escribir con el estilo los caracteres de ese alfabeto desconocido; empezaba mi gran extrañamiento, mis grandes viajes y el sentimiento de una elección tan deliberada y tan involuntaria como el amor. Amé esa lengua por su flexibilidad de cuerpo bien entrenado, su riqueza de vocabulario donde a cada palabra se siente el contacto directo y variado de las realidades, y porque casi todo lo mejor que han dicho los hombres lo han dicho en griego.

Marguerite Yourcenar, Memorias de  Adriano, Varius multiplex multiformis. (Trad. Julio Cortázar).

 

Griego I

Griego II

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