De esta palabra proceden cultismos como lácteo y palabras patrimoniales como leche. Esta última sufrío un cambio de género, del neutro al femenino (masculino en otras lenguas, como el francés, el italiano o el portugués), antes de experimentar los siguientes fenómenos, a partir de un acusativo lactem:
- Apócope de la nasal final.
- Palatalización del grupo -ct-. Durante este proceso se produjo también la asimilación de a (con la i resultante de la vocalización de la gutural)  que acabó cambiando su timbre a e.

 
 
 
Lactem

 

 

 

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